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Método

Por qué enseñamos razonamiento antes que técnica

Una técnica mal indicada no falla por cómo se ejecuta. Falla porque no era la que tocaba.

En los cursos prácticos hay una tentación clara: dedicar las dieciséis horas a la ejecución, porque es lo que se ve y lo que se aplaude.

El problema de empezar por ahí

Una maniobra impecable sobre una indicación equivocada no ayuda al paciente. Y el alumno vuelve a consulta con una herramienta nueva y sin criterio para saber cuándo sacarla.

Cómo lo ordenamos

Primero el razonamiento: qué buscamos en la exploración, qué descarta cada hallazgo y qué justifica intervenir. Después la técnica, ya sobre casos donde está indicada.

Sale menos vistoso el primer día y se nota el mes siguiente, que es cuando importa.

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